La llegada en los últimos años de menores sin red de apoyo familiar supone un reto para los sistemas de protección, teniendo que adaptar recursos y procedimientos a las necesidades concretas que presentan. Gran parte de los y las menores cumplen la mayoría de edad al poco tiempo de llegar y acceder al sistema de protección o, en su caso, cumplen la mayoría de edad antes de finalizar su proceso migratorio. Como consecuencia de ello, no pueden completarse los procesos de acompañamiento a la vida independiente adecuadamente.
La situación de vulnerabilidad social, institucional y jurídica en que se encuentra este colectivo conlleva un grave riesgo de exclusión social. Al encontrarse en su gran mayoría en situación administrativa irregular, no pueden acceder al mercado de trabajo, lo que conlleva dificultades económicas para emprender un proceso de autonomía personal con garantías. Cabe destacar que la variable de género aumenta la vulnerabilidad social de las mujeres inmigrantes que se encuentran con mayores dificultades en los ámbitos como el empleo, la formación, la vivienda o el acceso a otros recursos.
Por ello, el objetivo de la actuación es promover el desarrollo integral de las personas jóvenes migrantes no acompañadas mediante el acompañamiento y la mentoría social para facilitar su proceso de integración social y laboral. Se trata de fomentar el proceso de autonomía de las personas jóvenes migrantes sin red de apoyo familiar, facilitar su acceso a recursos institucionales, favorecer el empoderamiento de las mujeres y el acceso y capacitación en masculinidades igualitarias para combatir las desigualdades de género. Para ello, los servicios sociales desarrollarán planes de intervención individualizados para este colectivo de jóvenes. Concretamente, se desarrollarán acciones
en ámbitos de intervención como competencias lingüísticas, formación laboral, asesoramiento social-relacional, apoyo psicológico-emocional, asesoramiento y acompañamiento jurídico-administrativo, vivienda, etc.