El mercado laboral de Navarra presenta problemáticas de carácter estructural que inciden especialmente sobre ciertos colectivos. En este sentido, el desempleo afecta principalmente a las personas más jóvenes, a aquellas que disponen de un menor nivel de cualificación, las desempleadas de larga duración y a aquellos colectivos más vulnerables que son las que se enfrentan a mayores dificultades para acceder y mantenerse en el empleo. Asimismo, el actual contexto de transformación económica, productiva y digital, así como la crisis provocada por la COVID-19, ha generado importantes dificultades en diferentes sectores en términos de empleabilidad para todas las personas trabajadoras (industria manufacturera, el sector aeronáutico, el comercio mayorista y minorista, hostelería, etc.). Esto implica la necesidad de recolocar a las personas desempleadas de estos sectores en nuevos sectores de actividad, lo que requiere la acción combinada de medidas de orientación, asesoramiento, formación, adaptadas a las necesidades específicas de cada persona.
Se trata de apoyar a las personas desempleadas en la búsqueda y obtención de un empleo adecuado a sus características, a la vez que se facilita a las entidades ofertantes de empleo perfiles adecuados para sus requerimientos y necesidades. Es decir, se realiza una intermediación laboral conectando la oferta y demanda de empleo. Esta acción pretende mejorar el acceso al empleo de las personas, en especial de aquellas con menor autonomía en la búsqueda y menor empleabilidad, a través del fortalecimiento del servicio de intermediación, adecuando de esta manera la oferta y demanda en el mercado de trabajo. Cabe destacar que el servicio de intermediación cuenta con una trayectoria considerable en la que se han logrado buenos resultados para las personas usuarias. Concretamente, un estudio realizado en 2017 señala que se logró cubrir el 51% de los puestos de trabajo ofrecidos.